En ruta por Vilnius (Lituania)

Vilnus es una ciudad relativamene pequeña y recorrerla solo puede llevarnos una tarde. Aún así, es una ciudad con gran cantidad de monumentos, edificios e iglesias. Podeos empezar por la Plaza de la Catedral San Estanasio y San Vladislav custodiana por la Torre de la Campana. Detrrás de la catedral se encuentra el bello Palacio de los Grandes Duques de Lituania. Muy cerca de la Universidad esta el Palacio Presidencial, un edificio clásico. El centro histórico de Vilnius son realmente dos calles, por un lado, está la llamada Pilies que desde la Plaza de la Catedral recorre de norte a sur el casco antiguo de la ciudad hasta llegar a la bella Plaza del Ayuntamiento. La call Pilies es quizás la más turística de la ciudad, les pongo en preaviso, y en ella encontrarán numerosos restaurantes, bares y tiendas de regalos. La prolongación de la calle Pilies acaba en la Puerta del Amanecer, la única puerta de la muralla de la ciudad que queda en pie, donde se puede ver una pintura de una virgen muy venerada y a la que los creyentes atribuyen milagros. Por su parte, otra arteria importante es la Gedimino Prospektas que parte también desde la Plaza de la Catedral hasta el río Neris y es donde se encuentran las tiendas más caras de la ciudad y algunos de sus edificios administrativos más destacados como el Parlamento lituano o el edificio de Correos. Ya que están en este lugar y sin lugar a dudas, la iglesia más bella de la ciudad, según mi opinión, es la de San Pedro y San Pablo, una apoteosis barroca del siglo XVII en la que se encuentran en su interior más de 2.000 figuras.

En ruta por Bergen (Noruega)

 

Bergen es una ciudad encantadora, se puede visitar mejor en verano que en ninguna otra estación del año. Uno de los sitios que más me gustó es el Mercado de Pescado o Torget, es especialmente turístico, pero con mucho encanto, puedes degustar cualquier tipo de pescado que te ofrecen de todas formas, guisado, cocido, a la plancha y algunos bien raros como el Cangrejo Real que son nos bichos inmensos y sus patas deliciosas. Después de recorrer el Mercado nos fuimos a Bryggen en donde te tienes que hacer la foto de rigor. Es una cadena de edificios de colores utilizados en el anterior siglo por el gremio de los comerciantes del pescado. Ahora no queda nada de aquello y si muchos restaurantes, bares con terrazas y tiendas. Esa zona es Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, si te adentras por sus callejuelas encontrarás rincones encantadores de tiendas, cafés, galerías de arte, e incluso tiendas de cuernos de reno. Una vez visitada la zona te tienes que ir a pocos metros del casco antiguo a la pequeña estación del Funicular Fløibanen y tras un ascenso de unos cinco minutos subes al mirador en el que tienes las mejores vistas de la ciudad desde donde quieras mirar.