Visitando la Sagrada Familia IV – Barcelona

Interior del Templo

Hay un total de 36 columnas realizadas en distintos materiales, que les otorgan su variedad cromáticas. Cada una de ellas tiene un significado: los cuatro pilares del crucero están dedicadas a los evangelistas, cuyos símbolos puedes ver en los faroles. Cuando la luz natural comienza a decaer, estos focos iluminan el interior proyectando un gran colorido.

El resto de las columnas del templo corresponden a los doce Apóstoles, los 4 obispados catalanes, las 15 ciudades españolas con archidiócesis y los cinco continentes. Cada columna tiene representado al santo patrón de su diócesis en su farol, lo que confiere al templo una gran variedad cromática.

Otro elemento que Gaudí cuidó mucho fue la proporción. Las columnas de la nave central miden 22.20 metros, mientras que las laterales miden justo la mitad: 11.10, gracias a lo cual la luz del exterior puede penetrar a raudales en el templo a través de los grandes ventanales.

Desde 1999, el pintor y cristalero Joan Vila i Grau es el encargado de su realización, siguiendo las técnicas tradicionales de engarzar el vidrio entre varillas de plomo, lo que permite jugar con los ritmos y las formas. Para su organización en el templo se siguen las directrices de Gaudí, que dejó varios escritos explicando cómo debían ser dispuestas estas vidrieras, con el objetivo de alcanzar una sinfonía de color y luz sugerente.

El Cristo crucificado que se alza suspendido sobre el altar. Se trata de una versión en bronce de la obra que realizó Carlos Maní. La escultura pende de una réplica del baldaquino que el amigo de Gaudí, Jujol hicieron para la Catedral de Mallorca.

Visitando la Sagrada Familia III – Barcelona

La cripta de la Sagrada Família

Es uno de los pocos elementos construidos en vida de Antonio Gaudí y el propio arquitecto está enterrado en una de sus capillas, en la de la Virgen del Carmen. Junto con la Fachada del Nacimiento, otra de las partes realizadas directamente por Gaudí, forma parte desde 2005 del Patrimonio Mundial de Obras de Antonio Gaudí de la Unesco.

Se trata de una planta subterránea situada debajo del ábside. Está cubierta por una gran bóveda, y en el punto en que se unen los arcos de mayor tamaño destaca una imagen esculpida y policromada de la Anunciación de María. También posee un altar central con un retablo del escultor Josep Llimona y cuatro capillas dedicadas a la Virgen del Carmen (con la sepultura de Gaudí), a Jesucristo, a la Virgen de Montserrat y a Cristo crucificado (con la sepultura de Josep María Bocabella, que ideó la construcción del templo). El suelo de la cripta está rodeado por un mosaico romano con representaciones del trigo y la vid.

Visitando la Sagrada Familia II – Barcelona

Fachada de la Pasión.

La construcción de esta fachada comenzó casi 30 años después de la muerte de Gaudí.
En 1954 se colocó la primera piedra de esta fachada, aunque aún habrían de pasar tres años más para que realmente comenzaran a ejecutarse las obras, bajo la dirección del arquitecto Francesc de Paula Quintana, discípulo de Gaudí, y que había dedicado los años previos a restaurar la Cripta y las maquetas del templo, dañadas en la Guerra Civil.

Al igual que la portada de la Navidad, esta fachada está divida en tres pórticos, consagrados también a la Fe, la Caridad y la Esperanza, y rematada por cuatro torres que están dedicadas a los apóstoles Santiago el Menor, Bartolomé, Tomás y Felipe, que fueron completadas en 1976.

Está sostenida por seis grandes columnas inclinadas, que asemejan troncos de secuoya, sobre las que se emplaza un gran frontón de forma piramidal constituido por 18 columnas en forma de hueso y rematado por una gran cruz con una corona de espinas.

Todos los grupos escultóricos y las puertas de bronce, que cierran los pórticos, fueron ejecutados por Josep María Subirachs, que realizó su obra entre 1987 y 2009. Su estilo, a medio camino entre la figuración y la abstracción se caracteriza por un fuerte expresionismo, que contrapone los espacios cóncavos con los convexos, creando así figuras de formas muy geométricas , como se aprecia en el San Jorge del interior del templo. El trabajo de sus esculturas ha levantado cierta polémica, pues rompe totalmente con el realismo que impera en las figuras de la portada del Nacimiento. Sin embargo, antes de aceptar el encargo Subirachs solicitó poder ejecutar su obra con total libertad, como el propio Gaudí dejó claro que habría de ser, pues siempre defendió que las siguientes generaciones deberían trabajar de acuerdo a los gustos estéticos del momento.


Las escenas de la doble puerta central reproducen fragmentos del Nuevo Testamento, donde se narran los últimos días de Jesús según el evangelio de Mateo en la puerta de la izquierda y del de Juan en la de la derecha. Ambas están separadas por un parteluz con las letras griegas alfa y omega, como símbolo del principio y el fin. Hay otras dos puertas a los laterales que flanquean a la central. La de la izquierda, es llamada de Getsemaní, pues su temática está dedicada a la oración de Jesús en el huerto de los olivos.
Frente a la puerta central se sitúa la columna de la flagelación, realizada en mármol.

Visitando la Sagrada Familia I – Barcelona


La Fachada del Nacimiento

Contempla este magnífico canto a la vida y la creación, donde se narran los principales acontecimientos de la infancia de Jesús.

Esta gran fachada es un catecismo para los fieles, y por ello lo dedicó a la faceta más humana y familiar de Cristo; debía ser un libro que narrase los principales acontecimientos en la infancia de Jesús y de sus padres.


Ese gran árbol en cerámica verde que resalta sobre toda la fachada es el Árbol de la Vida, un ciprés de verdes hojas que representa la eternidad, y que no es sino el legado de la vida y el triunfo de Jesús y por eso está plagado de palomas, el pelícano a los pies del árbol, primitivo símbolo cristiano que alude a la Eucaristía.

Si el portal central está dedicado al niño Jesús los laterales, como es lógico, lo están a San José y a la Virgen María, pues Gaudí quiso recordar en todo momento la advocación del templo a la Familia de Cristo.

Todos y cada uno de los rostros aquí esculpidos se corresponden con gentes del barrio y obreros de la construcción, que pacientemente posaban para lograr el mayor realismo posible. También los animales y las plantas existieron de verdad, la mayoría procedentes de las inmediaciones.

Puertas de la Fachada del Nacimiento

Cada puerta es diferente y están llenas de hiedra, de hojas y flores de calabaza y flores de lirio. También hay diferentes insectos como escarabajos, chinches, avispas, moscas, saltamontes, mariposas, ciempiés, grillos, abejas, mariquitas, orugas, arañas, hormigas y libélulas. El color dominante es el verde, que se ha conseguido a partir del proceso de corrosión del bronce.