Visitando el Castillo de Wawel – Cracovia – Polonia

La Colina de Wawel, situada al sur del recinto medieval de Cracovia, es una de las visitas recomendadas en tu viaje a esta ciudad del sur de Polonia.

El Castillo Real de Wawel, en Cracovia, es un palacio de estilo renacentista, en el cual, aparte de la visita genera, tienes la opción de visitar diversos rincones especial.

En el siglo XIV fue reconstruido por Jogaila y Eduviges I. Durante su reinado se añadió la torre llamada Pata de Gallina (Kurza Stopka) y la Torre Danesa.1​ La Cámara de Eduviges y Jogaila, en la que está la espada Szczerbiec, que se usó en ceremonias de coronación, se exhibe en la actualidad y es otro resto de este período.2​ En la colina se construyeron otras estructuras que servían como cuarteles para los numerosos clérigos, empleados reales y artesanos. En este período se erigieron murallas y torres defensivas

El castillo de Wawel y la colina Wawel constituyen el lugar histórico y cultural más importante de Polonia. Durante siglos fue la residencia de los reyes de Polonia y símbolo del estado polaco. En la actualidad es uno de los mejores museos de arte del país.

Fundado en 1930, el museo comprende diez departamentos responsables de colecciones de cuadros (incluida una importante colección de pinturas italianas del Renacimiento), grabados, esculturas, textiles (entre ellos la colección de tapices de Segismundo II Augusto), orfebrería, armas, armaduras, cerámica, porcelana Meissen y muebles. Los fondos de arte oriental del museo incluyen la mayor colección de tiendas de campaña otomanas en Europa. Con siete estudios de conservación especializados, el museo también es un centro importante de conservación de obras de arte.

El edificio actual comprende fragmentos románicos e importantes elementos góticos. Su aspecto actual data principalmente del periodo (1504-1535), del reinado de Alejandro Jagellón (1501-1506) y de Segismundo I el Viejo (1506-1548).

Las salas de la residencia habían sido provistas de una decoración real, que implicaba un hilo director simbólico y homogéneo. Reflejaba el poder de Polonia, peligroso para sus enemigos e indulgente para sus residentes. Se han conservado algunos elementos como los frisos pintados, los techos de madera o los marcos de puertas esculpidos. La decoración del techo de la Sala de los Diputados, con rostros humanos esculpidos y pintados, componen el fragmento más original.