Al buen Yantar en Riga – Letonia

Además de los restaurantes “fashion” en Letonia se come bien en las tabernas típicas llamadas “Krogs” o “Krodzins” que son más económicas y simpáticas (diríamos que hay “ambiente”) los cafés son también muy baratos.
En muchos lugares encontramos restaurantes con especialidades internacionales o étnicas.
Es costumbre dejar una propina del 10% de la adición.

Visitando Riga – Letonia

Ayuntamiento de Riga, espectacular edificio magníficamente conservad, con la particularidad que tiene un reloj astronómico bellísimo.

Detalle del Reloj astronómico

El reloj de Laima está situado en el paso de cebra que da acceso al Monumento a la Libertad (Brīvības Piemineklis) coronado por Milda, figura alegórica del amor y la independencia letona, y al lado de una de uno de los establecimientos de la Chocolatería Laima. Laima es el nombre que recibe la figura de la Mitología Letona de la suerte y la felicidad. ¿No os parece que es un buen nombre para una marca de Chocolates que tantas alegrías nos da? Curiosamente este reloj se situó en este lugar en 1924 para que los trabajadores letones acudieran puntualmente a sus puestos de trabajo.

El edificio más conocido de la plaza de los Livonios es el inmueble modernista situado en la esquina de la calle Meistaru: se trata de la casa del Gato, construida por Friedrich Scheffel en 1903. Según se cuenta, el gato con el lomo arqueado que puede verse en el tejado fue la forma con la que el dueño de la casa expresó su desprecio por los miembros de la Gran Guilda tras haberle denegado su ingreso.

En ruta por la Bahía de la Concha – Donostia II

La Playa de la Concha es la imagen de Donostia / San Sebastián: la más clásica, la más fotografiada, la más visitada, es la más céntrica de la ciudad; partiendo del Ayuntamiento y hasta el Pico del Loro, en su kilómetro y medio de extensión de arena blanca priman la elegancia y la urbanidad (no en vano La Concha está considerada como una de las mejores playas urbanas de Europa).  El otro elemento principal de la bahía es la Isla de Santa Clara.  Pocas ciudades pueden presumir de tener una isla en plena bahía y Donostia / San Sebastián es una de ellas. Se puede disfrutar de su pequeña playa, de los paseos hasta el singular edificio del faro, de los senderos con sus merenderos o los cafés en la terraza del bar, y su cercanía respecto a las playas de la bahía también hacen posible el acceso a nado durante todo el año.

En ruta por La Bahía de la Concha – Donostia

Las farolas del Paseo de la Concha

A lo largo del paseo de la Concha encontramos varios elementos con personalidad propia y reconocidos fuera de la ciudad: la barandilla de la Concha, las farolas (que sirven de premio en el Festival de Cine), la zona de “los relojes” (acceso principal a la playa), la zona de La Perla.

Al buen yantar en Cuenca


Después de subir  y bajar tantas cuesta y  de tener las piernas como chicles, nos fuimos a reponer y coger fuerzas para el resto del día.  Como viene siendo costumbre fuimos a un restaurante alejado del centro.  Nos pusieron menú del día, de primero unas berenjenas fritas, con pescadilla rebozada con patatas y ensalada.   El postre un flan.  

En ruta por Cuenca

Cuenca es un municipio español perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y una ciudad, capital de la provincia homónima. En la actualidad, la economía se centra sobre todo en el turismo, potenciado desde que en 1996 su casco antiguo fuese declarado Patrimonio de la Humanidad.
Cuenca conserva un importante patrimonio histórico y arquitectónico, que se extiende por toda la ciudad antigua, aunque focalizado en edificios como la Catedral de Santa María y San Julián, la Torre Mangana, las vistas del Júcar desde la Torre Mangana, o las Casas Colgadas, que se han convertido en el símbolo de la ciudad.​ Se caracteriza también por poseer un buen número de museos (más de diez) en el reducido espacio de la ciudad antigua. Entre los principales eventos culturales se encuentran la Semana Santa y la Semana de Música Religiosa.

Si visitas Cuenca tienes que entrenar tus piernas para subir la infinita cantidad de cuestas que tiene, pero vale la pena porque no verás ciudad igual. No la visites en verano porque vas a sudar la gota gorda, ni tampoco en invierno ya que te puedes congelar literalmente. La época ideal es primavera u otoño y así podrás ver la naturaleza en todo su explendor, dependiendo de la estación que la visites, a mi particularmente me gusta el otoño por el tono de las hojas de los árboles, pero la primavera no deja indiferente a nadie.