Interior de La Pedrera

El interior de la casa se conectan con los dos patios de luces, favoreciendo igualmente el tránsito interior entre las dos zonas del edificio. Para el acceso a las viviendas, Gaudí priorizó el uso de ascensores, reservando las escaleras como acceso auxiliar y para servicios comunes. Sin embargo, para el acceso al piso principal colocó dos grandes escalinatas, decoradas con pinturas murales.

El acceso a las viviendas se articula a través de dos grandes patios de luces, que permiten una amplia iluminación y ventilación para todos los pisos. Así, la cara interna de los pisos presenta una nueva fachada con amplios ventanales y barandillas de hierro, con un sistema de columnas cilíndricas en los dos primeros pisos, sustituidas por mampostería revocada en los superiores. Es de destacar la decoración de las paredes, que están pintadas con tonalidades de ocre y amarillo

Dormitorio de los niños

Habitación del servicio domestico y cuarto de planchar

Cocina de la casa

Despacho

Detalles de picaportes, techos, mirillas y lámparas

Baño

Dormitorio principal con baño.

Salón

La última planta es el desván, que Gaudí concibió de forma independiente al resto del edificio, con una original estructura a la vez plástica y funcional. Esta planta, albergaba los lavaderos y otras zonas de servicios, y actuaba a la vez como regulador térmico, aislando el edificio de las temperaturas extremas, tanto de invierno como de verano.

https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_Milà


La Pedrera o Casa Milá

La Casa Milá tiene tres fachadas, una en el paseo de Gracia, otra en la calle Provenza, y otra que hace chaflán, siguiendo el esquema habitual del Ensanche proyectado por Cerdá. Sin embargo, las tres presentan una continuidad formal y estilística que, por su forma sinuosa y ondulada, parece una roca modelada por las olas del mar.

PATIOS
Gaudí fue capaz de realizar, en La Pedrera, una de las innovaciones más importantes respecto a la tipología de edificios precedentes. Además de los pequeños patios de ventilación, construyó dos patios de grandes dimensiones para facilitan la iluminación y ventilación en los dieciséis apartamentos.

La Azotea
Una obra única, inclasificable
La Azotea de la Casa Milà es un icono de Barcelona desde donde se pueden contemplar unas vistas espectaculares de la ciudad. Es un espacio insólito y cargado de fuerza artística que no tiene nada que ver con la arquitectura de su tiempo.

Las cajas de escalera emergen como las fuerzas telúricas de la naturaleza: la tierra, el agua, el fuego, el aire… y las chimeneas, como guardianes del edificio desde tiempos inmemoriales, cobran vida y nos hablan del origen del edificio. Todos estos elementos tienen formas dinámicas y simbólicas de libre interpretación, pero que siempre responden a una función utilitaria preconcebida.

En la azotea se encuentran un total de 30 chimeneas, dos torres de ventilación y seis salidas de escalera, diseñadas con diferentes soluciones estilísticas. Las salidas de escalera parten del desván a través de unos cuerpos cilíndricos que albergan escaleras de caracol, y que en la azotea se convierten en pequeñas torres de forma cónica, construidas en ladrillo revocado de mortero de cal, con un revestimiento de trencadís —el original diseño compuesto de piezas de cerámica que Gaudí había usado ya en varias obras suyas

Las torres de ventilación se encuentran en la fachada posterior que da al interior de la manzana, y son las salidas de los conductos de ventilación que parten del sótano. Son de ladrillo revocado con mortero de color amarillo, y presentan distinto diseños

Por último, las chimeneas son uno de los elementos más famosos y singulares de la azotea, y que más ha generado todo tipo de elucubraciones e hipótesis sobre su origen y simbolismo.

Paseo de Gracia, 92
08008 Barcelona
Horarios

9:00 h – 20:30 h
Última entrada: 20:00 h
Tarifas general 22,00€ – Niño (7-12 años) 11,00€

Niño (0-6 años)
Gratuito

https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_Milà

Visitando la Sagrada Familia IV – Barcelona

Interior del Templo

Hay un total de 36 columnas realizadas en distintos materiales, que les otorgan su variedad cromáticas. Cada una de ellas tiene un significado: los cuatro pilares del crucero están dedicadas a los evangelistas, cuyos símbolos puedes ver en los faroles. Cuando la luz natural comienza a decaer, estos focos iluminan el interior proyectando un gran colorido.

El resto de las columnas del templo corresponden a los doce Apóstoles, los 4 obispados catalanes, las 15 ciudades españolas con archidiócesis y los cinco continentes. Cada columna tiene representado al santo patrón de su diócesis en su farol, lo que confiere al templo una gran variedad cromática.

Otro elemento que Gaudí cuidó mucho fue la proporción. Las columnas de la nave central miden 22.20 metros, mientras que las laterales miden justo la mitad: 11.10, gracias a lo cual la luz del exterior puede penetrar a raudales en el templo a través de los grandes ventanales.

Desde 1999, el pintor y cristalero Joan Vila i Grau es el encargado de su realización, siguiendo las técnicas tradicionales de engarzar el vidrio entre varillas de plomo, lo que permite jugar con los ritmos y las formas. Para su organización en el templo se siguen las directrices de Gaudí, que dejó varios escritos explicando cómo debían ser dispuestas estas vidrieras, con el objetivo de alcanzar una sinfonía de color y luz sugerente.

El Cristo crucificado que se alza suspendido sobre el altar. Se trata de una versión en bronce de la obra que realizó Carlos Maní. La escultura pende de una réplica del baldaquino que el amigo de Gaudí, Jujol hicieron para la Catedral de Mallorca.

Visitando la Sagrada Familia III – Barcelona

La cripta de la Sagrada Família

Es uno de los pocos elementos construidos en vida de Antonio Gaudí y el propio arquitecto está enterrado en una de sus capillas, en la de la Virgen del Carmen. Junto con la Fachada del Nacimiento, otra de las partes realizadas directamente por Gaudí, forma parte desde 2005 del Patrimonio Mundial de Obras de Antonio Gaudí de la Unesco.

Se trata de una planta subterránea situada debajo del ábside. Está cubierta por una gran bóveda, y en el punto en que se unen los arcos de mayor tamaño destaca una imagen esculpida y policromada de la Anunciación de María. También posee un altar central con un retablo del escultor Josep Llimona y cuatro capillas dedicadas a la Virgen del Carmen (con la sepultura de Gaudí), a Jesucristo, a la Virgen de Montserrat y a Cristo crucificado (con la sepultura de Josep María Bocabella, que ideó la construcción del templo). El suelo de la cripta está rodeado por un mosaico romano con representaciones del trigo y la vid.

Visitando la Sagrada Familia II – Barcelona

Fachada de la Pasión.

La construcción de esta fachada comenzó casi 30 años después de la muerte de Gaudí.
En 1954 se colocó la primera piedra de esta fachada, aunque aún habrían de pasar tres años más para que realmente comenzaran a ejecutarse las obras, bajo la dirección del arquitecto Francesc de Paula Quintana, discípulo de Gaudí, y que había dedicado los años previos a restaurar la Cripta y las maquetas del templo, dañadas en la Guerra Civil.

Al igual que la portada de la Navidad, esta fachada está divida en tres pórticos, consagrados también a la Fe, la Caridad y la Esperanza, y rematada por cuatro torres que están dedicadas a los apóstoles Santiago el Menor, Bartolomé, Tomás y Felipe, que fueron completadas en 1976.

Está sostenida por seis grandes columnas inclinadas, que asemejan troncos de secuoya, sobre las que se emplaza un gran frontón de forma piramidal constituido por 18 columnas en forma de hueso y rematado por una gran cruz con una corona de espinas.

Todos los grupos escultóricos y las puertas de bronce, que cierran los pórticos, fueron ejecutados por Josep María Subirachs, que realizó su obra entre 1987 y 2009. Su estilo, a medio camino entre la figuración y la abstracción se caracteriza por un fuerte expresionismo, que contrapone los espacios cóncavos con los convexos, creando así figuras de formas muy geométricas , como se aprecia en el San Jorge del interior del templo. El trabajo de sus esculturas ha levantado cierta polémica, pues rompe totalmente con el realismo que impera en las figuras de la portada del Nacimiento. Sin embargo, antes de aceptar el encargo Subirachs solicitó poder ejecutar su obra con total libertad, como el propio Gaudí dejó claro que habría de ser, pues siempre defendió que las siguientes generaciones deberían trabajar de acuerdo a los gustos estéticos del momento.


Las escenas de la doble puerta central reproducen fragmentos del Nuevo Testamento, donde se narran los últimos días de Jesús según el evangelio de Mateo en la puerta de la izquierda y del de Juan en la de la derecha. Ambas están separadas por un parteluz con las letras griegas alfa y omega, como símbolo del principio y el fin. Hay otras dos puertas a los laterales que flanquean a la central. La de la izquierda, es llamada de Getsemaní, pues su temática está dedicada a la oración de Jesús en el huerto de los olivos.
Frente a la puerta central se sitúa la columna de la flagelación, realizada en mármol.