En ruta por Valladolid

 

Tierra sobria de buenas gentes, me agradó y sorprendió gratamente, no esperaba que fuera tan bonita y que escondiera tantos encantos y edificios tan espectaculares.  La visita fue de un solo día, pero aprovechado hasta el último minuto, callejeando por su vías y visitando sus magníficos monumentos.  Muy grata y agradable visita que siempre recomendaré a todo el mundo que me pregunte.