En ruta por Ávila 2

 

No te voy a hablar de su increíble historia, para eso lo puedes leer en internet, de lo que si te hablo es de magia, de sus murallas, de sus piedras y de sus rincones.  Si vas de visita por Ávila, piérdete por sus calles, mézclate con su gente y empápate de su historia.  Un día precioso sin una nube que amenazara la visita a esa bella ciudad.   Y a caminar.

A buen yantar en Avila

 

Como viene siendo costumbre  en mí, a la hora de la comida siempre busco un mesón por la zona, que den menús del día y que sea barato.  Antes me solía llevar un bocadillo con alguna fruta en la mochila y luego me tomaba un café en algún bar del sitio donde fuera, pero ahora me he hecho mucho más cómoda.  He dejado los bocadillos y he cogido la sana costumbre de comer en un establecimiento que tenga un módico precio.  Mi estómago me lo agradece y además por añadido no cargo peso en la mochila, o sea que todo son ventajas.

En ruta por Ávila

 

No hay nada como madrugar, pegarte una ducha desayunar bien y salir con la cámara en la mano, dispuesta a disparar sin miramientos a troche y moche a todos los rincones y a todo lo que se mueva.  Eso es lo que suelo hacer cuando voy de excursión a visitar un lugar nuevo.  Mi único equipaje es el móvil o una cámara de fotos, últimamente el móvil más que la cámara ya que ocupa mucho menos, es más cómodo y tiene una cámara que en comparación es mejor que de la máquina de fotos.  A disfrutar del día.

Al buen yantar en Burgos

 

Para comer fuimos a un restaurante en la zona de tapeo que daban menús del día, La Amarilla.  El personal muy amable nos trajo un pincho de morcilla para que lo desgustáramos y no nos lo cobró.  Mil gracias porque estos gestos cada vez son menos, quedando muchas veces en casos aislados.  La comida estaba bien, sin tirar cohetes, pero buena.  Cantidad adecuada y bien hecha.  Lo recomiendo si no te quieres gastar mucho dinero en comer bien.

Al buen yantar en Valladolid

 

Nos metimos en el Restaurante mesón Zahara que estaba al lado de un hospital, con lo cual pensamos que estando al lado de un hospital no darían mal de comer ya que es una zona que  va mucha gente o bien al médico, o bien a visitar a pacientes.  Comida casera muy aceptable a un precio asequible.  Guisantes con jamón, revuelto de setas, pollo al ajillo, pescado del día con su guarnición y los postres, helado y flan casero.  Terminamos satisfechas, pero  sin tirar cohetes.